Todos tenemos un producto o servicio preferido, desde unas zapatillas de deporte para correr todas las mañanas, el pan que elegimos para desayunar o el perfume que nos aplicamos para salir por la puerta de casa, pero, ¿Realmente estos productos son únicos? Obviamente no.

Todo comienza con el poder de atracción que tiene una marca. Para observar este fenómeno, podemos destacar las que más repercusión crean, desde Apple, Channel, hasta Rolex…etc. Aunque los productos que venden son muy diferentes, todos tienen un punto en común, la lealtad que sienten los consumidores hacia ellas, venden por el simple hecho de estar disponibles.

La construcción de una marca es un camino difícil que implica mucha constancia, pero para llegar al éxito es necesario tener claro cuál es la necesidad del cliente, para poder ser indispensable en su vida. Necesitamos:

Construir una personalidad arrollante, para que la marca tenga vida propia y por sí sola llegue a todos los lados posibles. La personalidad es lo que hace expresar la esencia que tienen, reflejándose en sus productos. Desde el logo, las palabras que utilizamos para dar un mensaje, los colores, etc. Todos los elementos tienen que estar en armonía para que la marca sea reconocible y optar a alcanzar el «Top of mind» del consumidor.

La buena calidad es muy necesaria, puesto que la experiencia que va a vivir el cliente es lo que le da poder a una marca. Una vez que conseguimos ofrecer la mayor calidad posible, debemos de ir un paso más allá, y ofrecer emociones o sensaciones intensificadas, para que el cliente siempre quiera volver y no opte por buscar la satisfacción de su necesidad en los competidores.

Conocer las necesidades del consumidor y poder percibir qué es lo que necesita, sin que ellos tengan que pedir nada. Para ello, es indispensable las investigaciones de mercado, la recopilación de datos en el momento determinado para saber cúal sería el producto o servicio adecuado.

Una vez comprendido todo lo mencionado anteriormente, pasamos a la explicación de los 5 apartados necesarios:

  1. Integralidad. Necesitamos que todos los elementos recopilados para la realización de una campaña, tenga total coherencia e integración, desde el desarrollo de la idea hasta la ejecución de toda la información.
  2. Ingeniería comunicacional. Es importante el uso de una correcta gestión de interacciones que se han ido generando por lo mensajes.
  3. Convergencia operativa. Debemos aprovechar todos los recursos que tengamos a nuestra disposición, ya sean externos o internos, para poder construir y aprovechar el número máximo de sinergias posibles.
  4. Mensajes cuidados. La narrativa de los mensajes tiene que ser limpia y clara.
  5. Viralización. El mensaje tiene que llegar al mayor rango de personas posibles, por lo que los conceptos que vayamos a utilizar han de ser atractivos para que destaquen y llamen la atención.

Para generar una conexión entre el público y la marca, éstas deben invertir de forma inteligente en herramientas digitales, permitiendo segmentar y personalizar la comunicación con base en perfiles que tomen en cuenta actitudes, emociones, y geolocalización, lo que permitirá activar al consumidor para convertirlo en el protagonista de los mensajes publicitarios.

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